Hoy recibí una llamada inesperada para comunicarme sobre un olor muy desagradable. Alejandro, es uno de mis inquilinos estrella, me comunicó que estaba casi nadando en el dormitorio de su departamento y, con tono serio y desesperado, me dijo que estaba naufragando en agua turbia y repugnante, la cual sin control se regresaba del desfogue de la ducha y del inodoro. Obviamente, él necesitaba urgente...